Que día alborozante seriá si le miro a cada instante;
el solo pensarlo me tiñe la piel de un frío acojedor:
me envuelve en un paisaje alucinante;
su dicha presencia terminaria con mi existencia.
¡Oh! ¡que cosas digo!
Si mi alma permanecera serena como la noche sin viento;
esperando a la luna para atarse a su cuerpo;
así como las notas que salen y entran de su pecho,
¡vamos , creemos el universo!
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