Entonces caes, lenta y fríamente
Apaciguando los calores internos
Que emergen sin recelo
Ante la presencia de tu palpitar.
Siendo el sonido de los más hermosos
Que en mis oídos sé han de escuchar;
Cuando caminas entre las calles Tiritando;
Componiendo sinfonías de Beethoven al azar.
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